Jessica Díaz Nandar

Jessica Díaz Nandar (Armadura de hueso)

La Unión, Nariño, Colombia. Declarada poeta revelación más destacada del Sur-Occidente Colombiano 2019 y poeta revelación más destacada del Sur-Occidente Colombiano 2021 por la Corporación Prensa Correo del Sur versión XLV. Autora del poemario “DEL DESPERTAR DE OTROS SENTIDOS” (2019), Libro digital “SUMERGIRSE” Antología de poetas colombianos (2020), Libro de aforismos y poesía “DESPLIEGUES” (2021) y del proyecto “LETRA EN RELIEVE” poesía musical. Publicaciones en antologías, revistas literarias entre otros. Participación la FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BOGOTÁ, Capítulo Nariño. FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA AURELIO ARTURO, FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE CALI, TEMPORADA DE LETRAS PASTO, ENCUENTRO POETICO INTERNACIONAL LUIS ENRIQUE FIERRO DE ECUADOR, entre otros.

***

Vuelve animal,

esquelética poesía de lealtad salvaje,

vuelve de las jaulas y embriágate conmigo.

Deja que mi mano cante tu pelaje,

y fume trozos de tu alma anquilosada.

Entrégame tus decesos de furia pluvial,

fatiga dispersa en la humedad,

tu leyenda corroída.

Tosca elegancia la escritura de tu cuero,

permíteme un retrato lirico del veneno.

Diseccióname con tus colmillos,

húndeme en tu fiebre,

sangre de soles figurativos.

 

ÁNGELES ESCARLATA

Bajaron las nubes, no de algodón,

resplandecieron los cielos, no de estrellas, 

temblaron las cunas, 

y el mundo estalló arrullos en una noche de ángeles escarlata.

Huérfanos de padre y patria.

Ojos en ruinas suplicando el cielo.

Exilio de los indolentes,

refugio de los benefactores,

mártires de los creyentes.

Remordimiento de los que nos hacíamos llamar humanos.


***

Versos hambrientos,

enfermos de mendicidad.

Sus ojos,

cristales del destierro,

escarban la lengua que se los quiere tragar.


 

CAMINANTES

Los caminantes con pies heridos van

a surcar la tierra de sus muertos,

a avivar aquellas voces

entre el polvo de sus huesos.

Van, y dejan un mapa de dolor insuperable.

Los mismos, condenados a lo indigno,

dibujan en rojo el rastro líquido de su insurrección.

Ignorado es el ocaso de los indignados.

Esos,

con su rostro a solas ante el clima mutante,

que rescatan los frutos entre la tierra pulverizada

o

los que mendigan con la piel pegada al esqueleto.

Son ellos,

en cubículos succionadores de vida,

hartos de la explotación,

los espíritus creativos

que deambulan entre el desecho de las calles,

escampados en el arte.

Y son ahora, para bien,

las mentes nuevas,

dotadas de firmeza,

los imparables.

Los que superan cercos de pobreza y muerte,

los que escarban hasta encontrar

territorios de verdad.

Y son, ante todo,

los leños de un pueblo,

caminando entre fosas,

las brasas incandescentes,

luz de la justicia.

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